Hay valores que no se enseñan en un aula. Se enseñan con las manos en la tierra, recogiendo lo que otros han dejado atrás. En Meraki Bay creemos que educar a un niño va más allá de los libros y las lecciones. Tiene que ver con cómo se relaciona con el mundo que le rodea.
Más que una actividad
Varias veces al año, los niños de nuestro programa participan en actividades de limpieza. A veces en las playas. A veces en los terrenos y alrededores donde desarrollamos nuestro programa. No es una tarea. Es una lección. Cuando un niño recoge basura de una playa, no solo está limpiando un espacio. Está entendiendo que ese espacio le pertenece, que tiene responsabilidad sobre él y que sus acciones tienen consecuencias reales en el entorno.
El valor de lo cercano
En Hout Bay, el mar y el entorno natural forman parte de la vida cotidiana de la comunidad. Cuidarlo no es una opción, es una necesidad. Por eso en Meraki Bay no hablamos de sostenibilidad como un concepto abstracto. Lo convertimos en algo tangible, algo que los niños pueden ver, tocar y mejorar con sus propias manos. Un entorno limpio es un entorno digno. Y la dignidad es algo que queremos que cada niño interiorice desde pequeño.
Lo que nos llevamos de cada actividad
Cada vez que terminamos una de estas jornadas, algo cambia en los niños. No solo en el espacio que han limpiado, también en ellos. Se van con orgullo. Con la sensación de haber hecho algo que importa. Y eso, en un niño, vale más que cualquier lección teórica. Porque al final, cuidar el entorno es también una forma de cuidarse a uno mismo.
Si quieres apoyar el trabajo de Meraki Bay y los valores que inculcamos a los niños de Hout Bay, puedes hacerlo aquí.